El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado un ultimátum a Irán: 48 horas para alcanzar un acuerdo y reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz o se enfrentará a una ofensiva militar directa contra sus plantas energéticas. Esta advertencia, emitida este sábado 4 de abril de 2026, fija el plazo final para el lunes 6 de abril a las 20:00 horas de Washington (00:00 GMT del 7 de abril), elevando drásticamente la tensión en un ya volátil Medio Oriente.

Trump, a través de su red Truth Social, no dejó lugar a dudas sobre la seriedad de su advertencia. El Estrecho de Ormuz, vital paso marítimo por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, se ha convertido en un epicentro de inestabilidad desde el inicio de la guerra en la región. El mandatario estadounidense había insinuado previamente una posible extensión del plazo, pero su mensaje actual sugiere una postura inamovible.
‘¿Recuerdan cuando le di a Irán diez días para llegar a un acuerdo o abrir el estrecho de Ormuz? Se acaba el tiempo: quedan 48 horas para que se desate el infierno sobre ellos. ¡Gloria a Dios!’, escribió Trump.
La escalada de tensión se produce horas después de un bombardeo cerca de la planta nuclear de Bushehr, que resultó en la muerte de un guardia y la evacuación de 198 trabajadores rusos. Este ataque fue condenado enérgicamente tanto por la cancillería rusa como por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), cuyo jefe recordó que las instalaciones nucleares ‘nunca deben ser atacadas’.
Riesgo de lluvia radiactiva y el origen del conflicto
El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi, no tardó en responder, advirtiendo sobre las graves consecuencias de futuros ataques. Araqchi alertó que una continua agresión contra las instalaciones del Golfo y del sur de Irán podría generar ‘lluvia radioactiva que podría terminar con la vida en las capitales del Consejo de Cooperación del Golfo, no en Teherán’.
El conflicto en Irán se desató el 28 de febrero con ataques de Israel y Estados Unidos que cobraron la vida del guía supremo Ali Jamenei. Desde entonces, Teherán ha respondido con agresiones a infraestructuras de aliados de EE.UU. en el Golfo y el bloqueo casi total del Estrecho de Ormuz, por donde solía transitar un 20 por ciento de los hidrocarburos consumidos a nivel global.
El panorama global bajo presión
La comunidad internacional sigue con máxima preocupación esta carrera contra el reloj. El endurecimiento de la postura de Trump, la amenaza nuclear, las advertencias de lluvia radiactiva y las repercusiones económicas del bloqueo de Ormuz, auguran un fin de semana de máxima tensión. La estabilidad regional y global penden de un hilo, mientras el mundo aguarda el desenlace del ultimátum presidencial.

