Jerusalén, 29 de marzo de 2026. Por primera vez en siglos, la tradicional misa de Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro de Jerusalén no se llevó a cabo este domingo debido a un bloqueo policial israelí que impidió el acceso al cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Tierra Santa. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha justificado la acción, afirmando que se trató de una medida estrictamente implementada por ‘motivos de seguridad’ en medio del conflicto bélico con Irán.

El incidente ha generado una profunda conmoción en la comunidad católica y en las esferas internacionales, dado el carácter sagrado del lugar y la excepcionalidad del impedimento. El cardenal Pizzaballa, líder católico en Jerusalén, fue directamente afectado por las restricciones que impidieron la celebración de la homilía anual.
‘Hoy, con una especial preocupación por su seguridad, la Policía de Jerusalén evitó al patriarca latino, cardenal Pizzaballa, celebrar misa esta mañana en la iglesia del Santo Sepulcro. De nuevo, no hubo mala intención alguna’, afirmó la oficina de Netanyahu en un comunicado difundido en la red social X.
Según el gobierno israelí, las ‘fuerzas de seguridad israelíes están elaborando un plan para que los líderes eclesiásticos puedan celebrar sus oficios en el lugar sagrado durante los próximos días’. Este incidente se enmarca en un contexto de alta tensión donde los lugares sagrados de la Ciudad Vieja de Jerusalén —incluyendo la Explanada de las Mezquitas, el Muro de las Lamentaciones y el Santo Sepulcro— permanecen cerrados debido a la guerra con Irán. Israel ha impuesto límites a las reuniones al aire libre a menos de 50 personas, y sus autoridades argumentan que el cierre se debe a la dificultad que tendrían los servicios de emergencia para operar en las estrechas calles de la Ciudad Vieja en caso de un ataque.
Netanyahu también ha alegado que Irán ha atacado ‘repetidamente’ los lugares sagrados de las tres religiones monoteísticas, citando la caída de restos de un misil interceptado en el barrio judío de la medina, a unos 400 metros de la Explanada de las Mezquitas. Sin embargo, no existen indicios hasta el momento que sugieran que estos lugares fueran el objetivo específico de los misiles iraníes. La situación evoca precedentes recientes, como el bloqueo policial durante el mes de Ramadán, cuando se impidió a los fieles musulmanes acceder a la Explanada de las Mezquitas y se dispersó con violencia a quienes intentaron rezar fuera de las murallas.
El panorama
Este bloqueo, calificado por el Patriarcado Latino como ‘sin precedentes en siglos’, subraya la delicada situación en Jerusalén, donde las libertades religiosas se ven cada vez más afectadas por el conflicto. Mientras Israel insiste en las medidas de seguridad como una necesidad imperante, la comunidad internacional y los líderes religiosos observan con preocupación la escalada de tensiones y sus repercusiones en la vida cotidiana y espiritual de los habitantes de Tierra Santa. La promesa de un ‘plan’ para futuras celebraciones deja una puerta abierta, pero la cicatriz de este Domingo de Ramos permanecerá en la memoria colectiva, un recordatorio sombrío del costo humano y espiritual de la guerra.

