La carrera por la presidencia municipal de Puebla en 2027 se vislumbra más incierta de lo que Morena podría esperar, a pesar de su actual ventaja. La Cuarta Transformación enfrenta serias divisiones internas y un desempeño insatisfactorio de sus figuras en la capital, lo que abre una ventana para una oposición que, aunque débil, podría capitalizar los errores propios del partido gobernante.

Aunque hoy parece poco probable que Morena pudiera perder las elecciones en la capital del estado, por la debilidad política, estructural y narrativa de la oposición, ese escenario tampoco puede descartarse. Morena podría sufrir un serio descalabro en el municipio de Puebla, no porque el PAN o la oposición se estén fortaleciendo, sino por los conflictos y divisiones de la coalición gobernante y el pobre desempeño de los últimos alcaldes morenistas.
En la capital poblana, Morena carece de un candidato o candidata fuerte, popular y altamente competitivo. Lo que tiene son aspirantes conocidos por la población y los electores, pero mal evaluados por sus resultados al frente del Ayuntamiento de Puebla. José Chedraui Budib es, sin duda, la figura más conocida y posicionada, la que en números supera a los demás aspirantes morenistas; sin embargo, el porcentaje de quienes aprueban su gestión contra los que la desaprueban es muy parejo, pero con tendencia negativa. Pepe Chedraui tiene, además, el problema de que el gobernador Alejandro Armenta Mier no respalda sus intenciones reeleccionistas para un segundo periodo. Las evidencias que en este sentido ha exhibido el mandatario estatal y quienes forman parte de su equipo cercano, que operaron para que sus expresiones de la mañanera del martes 24 de marzo de 2026 se amplificaran en radio, televisión, portales de noticias y redes sociales, no dejan lugar a dudas de su falta de empatía.
El gobernador Alejandro Armenta señaló que el Ayuntamiento de Puebla no aporta recursos para la repavimentación en la capital, por lo que hizo un llamado ‘respetuoso’ a que haya mayor reciprocidad y más pasión por servir.
Otro grave problema del edil capitalino, y que no es desconocido por el gobernador y los dirigentes de Morena, son las crecientes versiones que involucran a funcionarios, allegados e incluso a familiares suyos, con injerencia sobre la Tesorería y la Secretaría de Administración, en el cobro de moches a contratistas y proveedores y en extorsiones a comercios, empresas establecidas y vendedores ambulantes.
Pero este no es el único nubarrón que se ciñe sobre Morena y sus aspirantes. Con la ex presidenta municipal Claudia Rivera Vivanco sucede algo similar: es conocida, pero su gestión no dejó buen sabor de boca. La diputada con licencia y actual secretaria de Bienestar, Laura Artemisa García Chávez, tiene números magros, a pesar de llevar meses en pre pre-campaña, gastar en redes sociales y anuncios espectaculares, y contar con operadores pagados por el Congreso, el Comité Ejecutivo Estatal de Morena y la dependencia que encabeza. Por increíble que parezca, la secretaria estatal de Deporte y Juventud, Gabriela Sánchez Saavedra ‘La Bonita’, que es promovida para una diputación, sale en algunas encuestas mejor posicionada que Laura Artemisa. El resto de los aspirantes de Morena a la presidencia municipal de Puebla tienen un posicionamiento marginal, derivado de su bajo nivel de conocimiento: el delegado de la Secretaría de Bienestar, Rodrigo Abdala Dartigues, y el diputado federal Alejandro Carvajal Hidalgo.
El panorama
Por todo lo anterior, se advierte que si bien la 4T aventaja al PAN y a los demás partidos de oposición en la capital del estado, tampoco tiene amarrada la presidencia municipal y menos si por las diferencias que existen en el plano nacional y local de la coalición gobernante, el PVEM y el PT deciden no ir en coalición o en candidatura común con Morena, complicando aún más la contienda de 2027.

