El Senado de la República fue escenario de un significativo revés para la agenda política de la presidenta Claudia Sheinbaum este miércoles, cuando el Partido del Trabajo (PT), un aliado clave de la coalición oficialista, se opuso al adelanto de la revocación de mandato para hacerla coincidir con las elecciones de 2027. Esta decisión crucial, que se mantuvo firme tras meses de negociaciones, ha obligado a Morena a despojar a la reforma electoral de su contenido más ambicioso, frustrando los objetivos originales de la mandataria.

Con solo seis senadores, el PT logró frenar la intención de mover la consulta de revocación de mandato de Sheinbaum al mismo día de las elecciones federales y locales del 6 de junio de 2027, y, además, evitó la eliminación del candado que impide a la presidenta hacer campaña 60 días antes de dicha consulta. El Plan B de la reforma electoral, presentado como una apuesta ambiciosa, ha sido mutilado en el Senado, y ahora solo avanzará a la Cámara de Diputados con tres temas menores: la reducción de regidurías, el límite al gasto en congresos estatales y la obligación de los altos funcionarios electorales de percibir un salario menor al de la presidenta.
Este resultado contrasta fuertemente con los propósitos iniciales de Sheinbaum, que buscaban reducir el gasto en el sistema electoral, disminuir el financiamiento de los partidos y reconfigurar la representación proporcional en el Poder Legislativo. La reforma, tal como quedó aprobada en lo general cerca de las 23:00 horas, es una sombra de la iniciativa original que hace ocho meses impulsó la comisión presidencial de reforma electoral.
Pese a haber firmado un compromiso en la Secretaría de Gobernación, la bancada petista, liderada por Alberto Anaya, mantuvo su postura inamovible. La propuesta alternativa del PT, que planteaba hacer el revocatorio en agosto de 2027, fue rechazada por el gobierno y Morena. En consecuencia, al no modificarse el artículo 35 constitucional, la revocación de Sheinbaum solo podrá convocarse entre octubre y diciembre de 2027, para que la consulta se realice en abril de 2028.
‘El PT va a acompañar en lo general esta iniciativa de ley y de modificación de la Constitución. Estaremos a favor. Pero nos separamos del contenido del dictamen en lo que se refiere al artículo 35 de la Constitución’, declaró Alberto Anaya, líder histórico del PT, en la tribuna del Senado, provocando aplausos de la oposición.
La oposición, que llevaba días advirtiendo sobre los riesgos a la equidad electoral, celebró la victoria del PT. La senadora Alejandra Barrales resumió el sentir general al afirmar:
‘Queremos una presidenta en funciones, no una jefa de campaña.’
Anaya intentó matizar el rechazo, reivindicando el papel del PT como aliado histórico de Andrés Manuel López Obrador y de la propia Claudia Sheinbaum. ‘La coalición que permitió que la presidenta llegara al poder hoy está más firme que nunca, en 2027 y en 2030’, aseguró, en un intento de mostrar unidad que luego fue desmentido por el voto de sus seis senadores.
Una imagen posterior, con los coordinadores del PVEM (Manuel Velasco) y el PT (Alberto Anaya) entrelazando manos, a la que se sumaron Ignacio Mier de Morena y Geovanna Bañuelos del PT, buscaba escenificar cohesión. Mier incluso difundió la foto con un mensaje:
‘Quienes soñaban con la división de nuestro movimiento, otra vez se quedaron con las ganas.’
No obstante, la discrepancia sobre uno de los puntos más sensibles del Plan B dejó al descubierto grietas en la coalición gobernante. Durante el debate, la oposición arremetió contra Sheinbaum. Clemente Castañeda (MC) sentenció:
‘Se pretende hacer constitucional la inequidad en favor del partido gobernante; meter a la presidenta en la elección es un despropósito.’
Carolina Viggiano (PRI) denunció:
‘Lo que quieren es meter a la presidenta para hacer campaña con recursos públicos.’
Y Mayuli Martínez (PAN) sentenció:
‘Esto no busca una revocación, lo que buscan es una reelección de la presidenta. Morena está cayendo en las encuestas y necesitan de la imagen de la presidenta como salvavidas político.’
Morena, por su parte, defendió las virtudes de lo que quedaba del Plan B, con figuras como Gerardo Fernández Noroña y Lucía Trasviña. Ignacio Mier calificó la situación como un fracaso para la oposición:
‘Sería un fracaso haberlo rechazado en su totalidad, como el plan A. Fracasó la oposición, que pensó que no iba a transitar la iniciativa de la presidenta; es un fracaso para ellos.’
La tensión previa a la votación fue palpable. El senador Adán Augusto López regresó a la ‘operación política fina’, tejiendo una ruta de salida con los coordinadores del PT, PVEM y MC, además de la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, para procesar la reserva del PT que terminó por desactivar la esencia del Plan B. Finalmente, el pleno del Senado aprobó en lo general el dictamen con una mayoría calificada de 86 votos a favor y 42 en contra, incluyendo la reserva del PT que elimina los cambios propuestos al artículo 35 de la Constitución.
El panorama
Este episodio no solo reconfigura el calendario para una posible revocación de mandato de la presidenta Sheinbaum, sino que también exhibe las complejidades y tensiones dentro de la coalición oficialista. Lo que se perfilaba como una reforma ambiciosa ha terminado en una modificación menor, lo que podría obligar a Morena y sus aliados a reevaluar su estrategia legislativa de cara a las próximas elecciones de 2027, donde la unidad se antoja más frágil que nunca.

