El controvertido ‘Plan B’ de la reforma electoral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum superó su primer filtro en las comisiones del Senado este martes, abriendo un camino incierto hacia una posible aprobación fragmentada. La propuesta, que busca reducir privilegios y modificar la fecha de la revocación de mandato a 2027, enfrenta la férrea oposición de la bancada del Partido del Trabajo (PT), un aliado clave cuyo apoyo es crucial para alcanzar la mayoría calificada necesaria en el pleno este miércoles.

Tensiones y Negociaciones en el Senado
Tras horas de intenso debate y ajustes ‘técnicos’, el dictamen del ‘Plan B’ fue aprobado en las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos con el respaldo de Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Sin embargo, la ausencia premeditada de los dos senadores del Partido del Trabajo (PT), Lizeth Sánchez y Alejandro González Yáñez, marcó la jornada y puso en evidencia las profundas fisuras dentro de la coalición oficialista. La mandataria ha reconocido la complejidad del escenario, proponiendo una solución pragmática: una votación por partes.
‘Se puede votar una parte y otra no’, soltó Sheinbaum en su conferencia matutina, respaldando el escenario de que su propuesta de reforma se apruebe dejando fuera el cambio de fecha para la revocación de mandato.
El punto de quiebre principal radica en la cláusula que busca empatar la revocación de mandato con las elecciones concurrentes de junio de 2027, un movimiento que, según críticos, permitiría a la presidenta participar en campaña electoral. Sheinbaum ha negado fines electorales, acusando a la oposición de rechazar la iniciativa sin argumentos y señalando que sus aliados, como el PT, temen un impacto negativo en su propia votación. Las reuniones en Palacio Nacional y la Secretaría de Gobernación previas a la votación en comisiones no lograron disipar las dudas del dirigente del PT, Alberto Anaya, a pesar de un compromiso firmado.
La Fuerte Crítica de la Oposición
En las comisiones, Morena y PVEM se encontraron solos frente al embate unificado de las bancadas opositoras, que rechazaron categóricamente la propuesta y adelantaron su voto en contra. Las voces del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano resonaron con fuertes acusaciones, enfatizando la visión de que la reforma persigue intereses políticos personales más que una mejora democrática.
‘Esta es probablemente la iniciativa más pobre, chafa, precaria y mal hecha que ha mandado la Presidencia. Un reconocimiento a los presidentes de comisión que corrigieron la basura de iniciativa que los torpes asesores de la presidenta le pasaron a firma’, sentenció Ricardo Anaya, coordinador del PAN, reconociendo además la resistencia del PT.
Carolina Viggiano, del PRI, fue aún más directa: ‘A ustedes no les importan las regidurías, lo que quieren es la revocación de mandato para que la presidenta haga campaña con recursos públicos, para que se meta a la elección. No sean hipócritas, no están buscando democratizar al país, quieren un partido único’.
Por su parte, Luis Donaldo Colosio Riojas, de Movimiento Ciudadano, calificó la propuesta de privilegios como ‘solo un pretexto para meter a la mala una revocación de mandato traducida en ratificación de popularidad’.
Desde Morena, senadores como Oscar Cantón Zetina, Enrique Insunza y Manuel Huerta defendieron la iniciativa, argumentando que busca empoderar a la ciudadanía. ‘Se busca que a los tres años la gente decida si continúa o no el Gobierno. Si hay tanta aversión a la presidenta, como dicen, no entiendo por qué se oponen’, replicó la senadora Cynthia López Castro.
El Panorama ante el Pleno: Un Filo de Navaja
Aunque Morena y el Verde lograron una mayoría de 24 votos a favor frente a 11 en contra en comisiones, el verdadero desafío aguarda en el pleno del Senado. Para ser aprobada, la reforma constitucional requiere una mayoría calificada de dos terceras partes, es decir, el respaldo de 86 legisladores. Morena cuenta con 67 escaños, lo que significa que necesita 19 votos adicionales. Sus aliados, el PVEM con 14 y el PT con 6, suman teóricamente 20, alcanzando los 87 votos necesarios. Sin embargo, la unidad no está garantizada: un senador del PVEM ya ha expresado dudas y los seis votos del PT penden de un hilo.
Ignacio Mier, coordinador de Morena, intenta proyectar una imagen de unidad, pero la realidad es que el proyecto podría naufragar si tan solo dos senadores de la ‘4T’ deciden no respaldarlo, tal como ocurrió con la iniciativa original en la Cámara de Diputados el 11 de marzo. La discusión de este miércoles definirá el destino del ‘Plan B’ y, con ello, un capítulo clave en el futuro político-electoral de México.

