La Ciudad de México fue el escenario de una revelación política de alto impacto la noche del lunes 23 de marzo de 2026, cuando Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena, admitió públicamente la posibilidad de que el controvertido Plan B electoral no logre avanzar en el Congreso. Esta declaración surge tras una crucial reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum, donde se discutió el futuro de la iniciativa y la creciente oposición por parte de aliados como el Partido del Trabajo.

El encuentro, que se extendió por casi dos horas en Palacio Nacional, reunió a figuras clave del panorama político: además de Monreal y Sheinbaum, estuvieron presentes Ignacio Mier, coordinador de los senadores de Morena; Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación; y Luisa María Alcalde, lideresa nacional de Morena. La discusión se centró en la agenda legislativa, con particular atención en el destino de la reforma electoral impulsada por la administración presidencial.
La principal piedra en el camino ha sido el Partido del Trabajo (PT), que ha manifestado su rechazo a la propuesta si no se modifica la fecha de la posible Revocación de Mandato, planteada inicialmente para 2027. Esta postura pone en riesgo la mayoría necesaria para la aprobación del Plan B en el Senado.
‘Ella (la presidenta Sheinbaum) está muy consciente y sabe que en la división de poderes y en el ejercicio del gobierno hay pesos y contrapesos, y obviamente esa (la posibilidad de que no se apruebe el Plan B) es una de las hipótesis’, señaló Monreal al término de la reunión.
A pesar de la confianza expresada por Monreal a su llegada a Palacio Nacional en la capacidad de liderazgo de Ignacio Mier para negociar con el PT y el Partido Verde (PVEM), el tono al finalizar la reunión reflejó una mayor dosis de realismo. El tiempo apremia, ya que la Constitución establece un plazo perentorio: cualquier modificación a las reglas electorales debe estar lista al menos tres meses antes del inicio del proceso electoral, lo que sitúa la fecha límite a finales de mayo.
El panorama
La admisión de Monreal subraya la complejidad del escenario político y legislativo en México. Con el reloj corriendo y la intransigencia de un aliado clave como el PT, el futuro del Plan B electoral se muestra más incierto que nunca. La capacidad de negociación de Morena y sus líderes será puesta a prueba para evitar que esta importante reforma quede en el limbo legislativo, con implicaciones directas para los próximos comicios y la gobernabilidad.

