El presidente estadunidense Donald Trump anunció este lunes la sorpresiva posposición de ataques contra la infraestructura energética de Irán, alegando ‘conversaciones muy buenas y productivas’ para desescalar el conflicto en Oriente Medio. Sin embargo, Teherán respondió de inmediato, desmintiendo categóricamente cualquier tipo de diálogo y acusando a Washington de manipulación para reducir precios y ganar tiempo en sus planes militares.
Un giro inesperado en la tensión geopolítica
La declaración de Trump generó una ola de asombro global, especialmente después de un fin de semana marcado por una escalada de amenazas entre ambas naciones. El mandatario había lanzado un ultimátum el sábado, advirtiendo con ‘aniquilar’ las centrales eléctricas de Irán si no se reabría el estratégico estrecho de Ormuz en 48 horas, una vía marítima crucial para el comercio global de hidrocarburos que permanece cerrada desde el 28 de febrero de 2026.
En su plataforma Truth Social, Trump detalló que ‘conversaciones muy buenas y productivas’ habían tenido lugar en los últimos dos días con el fin de lograr ‘una resolución completa y total de nuestras hostilidades en Oriente Medio’, y que estos contactos ‘continuarán a lo largo de la semana’. A raíz de estos supuestos avances, ordenó al Pentágono retrasar cualquier ataque militar contra plantas de electricidad e infraestructura energética iraní por un período de cinco días.
‘El presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos había pospuesto ataques contra las plantas de energía iraníes tras mantener unas ‘muy buenas’ conversaciones con Teherán para ‘una resolución completa’ de la guerra’. Mientras tanto, la agencia de noticias Mehr, citando a la cancillería iraní, señaló: ‘No hay conversaciones entre Teherán y Washington’ y añadió que las declaraciones forman parte de un intento ‘de reducir los precios de la energía’ y ‘ganar tiempo para implementar sus planes militares’. Por su parte, la embajada iraní en Kabul calificó la decisión de Trump como una respuesta a una ‘advertencia firme’ de Teherán sobre las posibles represalias. En medio de la tensión, Teherán había amenazado previamente con ‘minar las vías de acceso y las líneas de comunicación’ en el Golfo y atacar ‘todas las infraestructuras energéticas, de tecnología de la información y de desalinización de agua pertenecientes a Estados Unidos’ en la zona, incluso mostrando infografías con posibles blancos y la frase ‘¡Despídanse de la electricidad!’
Contrario a la postura de Trump, la cancillería iraní mantuvo una postura clara, enfatizando que Irán ‘no es la parte que inició la guerra’ y que cualquier solicitud para reducir las tensiones ‘debe remitirse a Washington’. Las tensiones habían llevado a la prensa estatal iraní a publicar listas de posibles blancos, como las plantas de Orot Rabin y Rutenberg en Israel, y centrales en Arabia Saudita y otros países vecinos.
El repentino anuncio de Trump tuvo un impacto inmediato en los mercados globales, provocando un desplome de más del 10% en los precios del petróleo y reavivando las bolsas, que habían estado fluctuando al ritmo del conflicto bélico.
El panorama
La situación actual deja un escenario de profunda incertidumbre. La discrepancia sobre la existencia de un diálogo directo entre Washington y Teherán subraya la complejidad de la crisis. El mundo aguarda si las afirmaciones de Trump se concretarán en una resolución pacífica, o si la negación iraní presagia una reanudación de las hostilidades una vez que el plazo de cinco días de ‘posposición’ expire, manteniendo en vilo la estabilidad de una región ya de por sí volátil.


