En un dramático giro en las tensiones geopolíticas de Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó ayer la ejecución de uno de los bombardeos ‘más poderosos de la historia’ contra Irán, específicamente el principal puerto petrolero de la isla de Jark. Este ataque, ordenado por el Comando Central estadounidense, desencadenó una serie de violentas represalias por parte de Irán y sus aliados, exacerbando un conflicto que ya cobra cientos de vidas y amenaza con desestabilizar aún más la región.
Escalada de Conflictos: De Jark a Tel Aviv
El bombardeo inicial, descrito por el magnate como devastador para todos los objetivos militares en Jark, fue anunciado por Trump a través de Truth Social. Aunque el presidente aseguró haber evitado destruir la infraestructura petrolera ‘por decencia’, advirtió que cualquier interferencia iraní en el estrecho de Ormuz llevaría a una reconsideración inmediata.
‘Hace unos momentos, bajo mi orden, el Comando Central de Estados Unidos ejecutó uno de los bombardeos ‘más poderosos de la historia en Medio Oriente’ y destruyó completamente todos los objetivos militares en la joya estratégica de Irán, la isla de Jark’, afirmó Donald Trump. Añadió: ‘Nuestras armas son las más poderosas y sofisticadas que el mundo haya conocido jamás, pero, por razones de decencia, he decidido no destruir la infraestructura petrolera de la isla. Sin embargo, si Irán, o cualquier otro, hace algo para interferir con el paso libre y seguro de los barcos por el estrecho de Ormuz, reconsideraré inmediatamente esta decisión’.
La respuesta iraní no se hizo esperar. Un ataque de la república islámica contra Arabia Saudita alcanzó cinco aviones estadunidenses de reabastecimiento de combustible. En paralelo, un dron impactó la embajada de Estados Unidos en Bagdad, mientras el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) y Hezbollah lanzaban ataques conjuntos contra Tel Aviv, en la operación denominada ‘Promesa Verdadera 4’.
La guardia revolucionaria reivindicó una nueva oleada de ataques contra ‘bases del enemigo estadunidense-sionista’ en Israel y señaló que ‘la liberación de Jerusalén está cerca y la victoria está al alcance de la mano para los oprimidos y los que buscan la libertad en el mundo’, al tiempo que llamó a evacuar la ciudad.
Las hostilidades también se extendieron a los estados árabes del golfo Pérsico, con Emiratos Árabes Unidos derribando siete misiles y 27 drones. Irán, por su parte, reportó la destrucción de un almacén de leche en polvo y un centro de tratamientos para pacientes con esclerosis múltiple en la provincia de Markazi, resultando en seis muertos y siete heridos. Desde el 28 de febrero, más de 400 mujeres, casi la mitad menores de edad, han sido asesinadas en los ataques conjuntos contra Irán. En Líbano, la cifra de muertos ascendió a 773, incluyendo 12 trabajadores sanitarios fallecidos ayer.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aseguró a su homólogo egipcio que su país no tiene ‘ningún problema’ con las naciones islámicas atacadas. Remarcó que ‘dado que Estados Unidos e Israel abusan del territorio y del espacio de estos países para bombardear Irán, la respuesta de sus fuerzas está dentro del derecho a la legítima defensa’.
En medio de la escalada, Irán anunció que garantizará el paso seguro a buques indios por el estrecho de Ormuz, aunque un funcionario iraní sugirió que un paso limitado de petroleros podría negociarse en yuanes chinos.
El panorama
La situación en Medio Oriente permanece volátil. Mientras miles de personas se movilizan en Irán, incluyendo una masiva manifestación por Palestina en Teherán con el presidente Pezeshkian, la comunidad internacional observa con preocupación la escalada. Las protestas contra los bombardeos de Estados Unidos e Israel se replican en España, donde miles exigieron ‘¡No a la guerra!’. Reuters informó que Trump habría rechazado negociaciones con Irán para un cese al fuego, lo que agrava la incertidumbre sobre una pronta resolución del conflicto que ya genera una grave crisis humanitaria y económica.










