La presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado su ‘escepticismo’ sobre el posible apoyo del Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) a su ‘Plan B’ de reforma electoral, que será presentado este lunes 16 de marzo de 2026 al Congreso de la Unión. Las declaraciones se dieron durante su conferencia ‘mañanera’ desde Colima, en un contexto donde busca evitar un nuevo revés legislativo tras la fallida primera propuesta.

Incógnita sobre el respaldo legislativo
El pesimismo de la mandataria surge luego de que su primera iniciativa de reforma electoral, que planteaba la reducción del presupuesto a partidos y al Instituto Nacional Electoral (INE), fuera ‘bateada’ por la Cámara de Diputados, incluyendo a sus propios aliados. Ahora, Sheinbaum apuesta por una segunda versión, esperando una mejor recepción de parte del PT y el Verde.
‘Vamos a ver cómo responden, entiendo que han llegado con buen ánimo, pero vamos a ver si solo es ánimo o también están de acuerdo’, señaló Sheinbaum, añadiendo: ‘Vamos a ver cómo lo reciben las cámaras. Hay temas que a nosotros nos parecen de principios. Esperamos que sea aprobado, pero vamos a esperar.’
La presidenta también criticó la exhibición pública de diputados del PT y PVEM en Oaxaca, a quienes se les tachó de ‘traidores a la patria’ por votar en contra de la reforma original. ‘No está bien, no creo que sea algo correcto. El pueblo de México sabe quienes votaron a favor y en contra, porque es un pueblo muy informado porque no hace falta esta exposición’, sentenció.
El panorama
El ‘Plan B’ de la reforma electoral de Sheinbaum se enfoca en cambios que no requieren modificaciones constitucionales, por lo que bastaría una mayoría simple para su aprobación. Entre sus puntos clave, la iniciativa contempla la reducción del número de regidores en algunos municipios, la ampliación de los mecanismos de consulta popular —incluso para temas como los montos asignados a los partidos políticos— y la disminución de ‘privilegios en Congresos locales’. El éxito de esta nueva propuesta dependerá crucialmente de la capacidad de la presidenta para alinear los votos de sus aliados y superar la desconfianza expresada.









