El conflicto en la Secretaría de Educación Pública (SEP) está lejos de terminar. Lo que comenzó como un despido viral, ahora se ha convertido en una rebelión interna. Marx Arriaga, el polémico creador de los libros de texto gratuitos, confirmó este fin de semana que el titular de la SEP, Mario Delgado, intentó lograr su salida «por las buenas» ofreciéndole un jugoso premio de consolación: la Embajada de México en Costa Rica.
Sin embargo, Arriaga no solo rechazó el cargo diplomático, sino que decidió atrincherarse en sus oficinas al sur de la Ciudad de México, negándose a entregar su puesto de Director de Materiales Educativos.

«No Me Voy por un Sueldo»
Durante una transmisión virtual que organizó desde lo que él mismo llamó «las cloacas de la SEP», Arriaga Navarro explicó sus motivos para rechazar la representación en el país centroamericano y desobedecer la orden de despido.
«Para algunos suena a locura que no aceptara esa embajada, donde el salario no está regulado por la austeridad republicana. Pero nuestros Comités de Defensa decidieron que resistiéramos en esta oficina donde se defendieron los Libros de Texto», declaró el exfuncionario obradorista.
Arriaga lleva más de 70 horas encerrado en la dependencia, encabezando asambleas y jornadas de «reflexión crítica» de 24 horas ininterrumpidas para evitar, según él, que la nueva administración modifique la esencia ideológica de la Nueva Escuela Mexicana (NEM).
La Versión de Mario Delgado: Desacuerdos Pedagógicos
Por su parte, el secretario de Educación, Mario Delgado, no se quedó callado. Confirmó que efectivamente le ofreció alternativas a Arriaga (incluyendo la embajada y otras áreas dentro de la SEP), pero justificó que su salida era inminente debido a un choque directo en la visión educativa.
De acuerdo con la SEP, el cese se originó porque Arriaga se negó rotundamente a aceptar ajustes y actualizaciones a los libros de texto, como la petición expresa de incluir a más mujeres en los contenidos históricos (Leona Vicario, Margarita Maza, entre otras).
Además, Delgado intentó apagar el fuego mediático del video viral del viernes, asegurando que el uso de guardias de seguridad para escoltar a Arriaga fue «absolutamente innecesario y excesivo», y prometió que el Órgano Interno de Control investigará quién dio esa orden.
Conclusión: Una Piedra en el Zapato
La rebelión de Marx Arriaga evidencia una fractura entre el ala más radical del sexenio pasado y los ajustes institucionales que busca implementar el gobierno de Claudia Sheinbaum. Mientras la presidenta asegura que los libros «no van a cambiar en su esencia», la resistencia de Arriaga, convertido ahora en un mártir para sus simpatizantes, amenaza con alborotar al magisterio y complicar el inicio de la nueva política educativa.