Salud
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Han pasado más de 50 años desde que, en 1971, el entonces Banco de Bilbao lanzara en España -de la mano de Bank of America- la primera tarjeta de crédito. Muchos ciudadanos, acostumbrados al dinero en efectivo y a las chequeras, no entendieron el sentido del ‘dinero de plástico’ que con el tiempo se extenderían como la pólvora: se calcula que ahora hay en circulación más de 88 tarjetas, aproximadamente dos por español, entre crédito y débito.
La comodidad de las tarjetas de crédito -ahora ya vinculadas al móvil- favorece el ‘doom spending’; es decir, realizar compras compulsivas para conseguir una satisfacción inmediata. Este fenómeno es más común entre los Millennials y los Gen Z que, ante la incertidumbre económica, buscan satisfacción inmediata en compras impulsivas, a pesar de no tener un colchón de ahorros, según la revista Psychology Today.
Pero luego viene el coscorrón, tal y como desvela la IV edición del Estudio ‘Percepción y hábitos de los españoles respecto al sector bancario 2025’ llevado a cabo por la cuenta de ahorro Níquel. Aunque el 69% de los jóvenes de 18 a 30 años está volviendo al dinero en efectivo para controlar los gastos, los bajos salarios se lo impiden: el 22,4% de jóvenes de hasta 30 años no tienen nada de dinero ahorrado. Un 62% afirma no poder hacer frente a un imprevisto, y al 36,4% le angustia no poder comprar o alquilar una vivienda.
Esta incertidumbre económica está socavando la salud mental de los jóvenes españoles menores de 30 años, desvela el informe: uno de cada tres jóvenes (34,5%) asegura que le está afectando a su salud mental. Y, preocupado por el aumento del coste de la vida (81%), está comenzando a tomar decisiones. Por ejemplo, el 57% de los Gen Z intentará reducir gastos en productos no esenciales (ropa, tecnología, ocio) u optará por reutilizar productos o comprar de segunda mano (20,7%).
Los ingresos de los jóvenes no dan para cubrir sus gastos: alquiler, hipoteca, seguros, teléfono, internet… El 60,3% de los jóvenes de 18 a 30 años gastan más del 40% de su salario en gastos fijos. Para llegar a fin de mes, un 22,4% se plantea pedir un préstamo o utilizar tarjetas de crédito o bien conseguir más dinero a través de un segundo trabajo o invertir en criptomonedas (31%).
Llegados a la cruda realidad de la vida pura y dura, el 70,7% de los jóvenes españoles no considera que tenga una buena educación financiera y al 53,5% le hubiera gustado contar con estas enseñanzas en su educación obligatoria. Les gustaría haber aprendido conceptos básicos relacionados con ahorro, inversión y créditos (69%), cómo funcionan las hipotecas (55,2%), y a llevar una correcta gestión de deudas para evitar su sobreendeudamiento, especialmente, con el uso responsable de tarjetas de crédito o pagos aplazados (38%).